UMBRAL, como todo proyecto creativo, nació de la curiosidad. A una edad temprana, dos hermanos empezaron a matar el tiempo con una guitarra y no tardaron en balbucear alguna que otra letra para acompañar unos pocos acordes que parecían exigirla. En esos tiempos, todo era simple recreo y regocijo. Entonces sucedió algo, acordes y melodías encajaron para elevar unos versos hacia otro estadio. Se cerró un círculo, un significado: aconteció la primera canción. Ese día descubrieron dos cosas: la primera, que una canción podía expresar algo que estaba muy por encima de ellos, y la segunda, que su vida era tremendamente aburrida. Quisieron empezar a componer canciones para ver hacia dónde los llevaban, necesitaban una banda.

 

2015, La Garriga, nuestro pueblo natal. Encontramos un personaje fundamental para nuestro proyecto, el bajista: Don Guillem Comino. Para hacer que un proyecto crezca cuando aún no tienes nada es indispensable tener lo que los cristianos llaman Fe. Y aunque Guillem Comino no iba a misa y se cagaba en dios con normalidad, podríamos considerar que era un buen cristiano (en relación al grupo, claro). Los tres formamos el corazón del proyecto, y obstinados e ingenuos buscamos músicos que nos apoyaran, lográndolo un domingo de febrero cuando hicimos el primer ensayo. Integramos en la banda una saxofonista y un bateria. Con el tiempo la banda se consolidó y se mereció un nombre: UKULELE. Aunque hacíamos música prematura y sin ningún tipo de complejidad ni virtuosismo, nos sirvió para explorar nuestras necesidades y rarezas para y con la música. También entendimos lo interesante que es trabajar como banda y lo satisfactorio que es llevar la música al escenario. La verdad es que conseguimos conectar con los escasos oyentes que teníamos y nos animaron a seguir componiendo.

2016, La Garriga. “Ah! ¿Que se puede vivir de la música?” “ A tomar por culo UKULELE, vamos a hacer algo serio”. Nos quedamos los tres solos: el bajista Guillem Comino, el guitarra Marc Tejero y el cantante Miki Tejero. “Ningún problema, nos retiramos a una casa de campo y no salimos de ahí hasta que tengamos algún tema interesante, ¡no hay huevos!”. Sí, sí que hay huevos. Al cabo de un mes y medio regresamos a nuestro pueblo con barba, con la misma ropa con la que partimos, sucios, rapados, con un gato callejero en estado terminal y con cinco temas compuestos. Queríamos grabar un álbum. El nombre de la banda: UMBRAL.

2017, La Garriga (siempre la puta Garriga). Tenemos que encontrar un batería. Probamos con varios hasta llegar a la conclusión de que coger un palo y darle de hostias a un tambor acaba por causarte estragos en el cerebro de forma irreversible: todos los baterias están mal de la cabeza -nuestros respetos a los baterías-. Finalmente, el cuarto bateria respondió bien. Vamos a escribir su nombre porque fue muy especial y apreciado por todos: Alexandre Pardo. Con él logramos grabar nuestro primer EP de seis temas. Después de muchos ensayos y horas de composición, visitamos el estudio de MusicLan en Figueres y el estudio de Saudades en Les Franqueses. Grabar en un estudio profesional es una experiencia muy enriquecedora para el alma y una puta ruina para la cartera. Pero es lo que hay, la calidad se paga y si no tienes dinero te lo ganas trabajando en curros de mierda como hicimos nosotros. Finalmente terminamos el disco con la ayuda de Adrià Saladich, que nos ayudó muchísimo ejerciendo como técnico para escoger un buen sonido de guitarras y mezclando todo el disco en su pequeño “home estudio” en Sabadell. Un genio muy friki.

 

Organizamos un primer concierto en El Casino de La Garriga, vendimos todas las entradas con sorpresa, perdimos todos los nervios con cerveza y subimos al escenario. El concierto fue rodado, el público se conocía los temas, cantaba las letras, gritaba, aplaudía… En resumen, un público ideal que logró convencernos aún más de lo precioso que era continuar insistiendo en aquello, en la música y todo lo que comporta. Gracias público.

A partir de esa fecha realizamos varias actuaciones en La Garriga y alrededores, en Granollers, Mataró y Barcelona. Por el momento no nos preocupaba demasiado el hecho de recorrer el país haciendo conciertos por doquier, aún no estábamos preparados, era preciso acabar de armar el proyecto y así lo hicimos. Durante este año nos ocupamos principalmente de crear todo el contenido que completaría nuestro proyecto: fotos, escritos, web, grafismos, logo, ilustraciones, cd físico y hasta dos videoclips. Cuando tuvimos todo esto terminado acabamos de grabar cuatro temas que aguardaban en la despensa y los añadimos a lo que se convirtió en nuestro primer álbum compuesto por diez canciones: PARA SOPORTAR TU PUTO CAFÉ (cita de True Detective).

 

Ya está, por fin, lo tenemos todo, podemos zarpar, ¡Izad las velas! los colores parecen resplandecer, el sol brilla, ¡chorros de dopamina! nos invade la esperanza y la ilusión y de repente… el batería abandona la banda. Putada. Motivos personales. Putada gorda. Nos lamentamos el tiempo justo como para no perder los ánimos y empezamos otra vez con la búsqueda de un suplente. Apartamos la idea de encontrar un bateria que estuviera bien de la cabeza, queríamos una máquina de guerra alemana, un intérprete excelente, y no tardamos en encontrarlo. Incluso tenía sentimientos, así que no tardamos en cogerle cariño. Andy, nuestro querido Andy. Con él reemprendimos los ensayos y pudimos consolidar un buen directo, no apto para todos lo públicos claro, tu madre se queda en casa.

Ahora estamos a la espera de nuevas oportunidades que nos permitan abrirnos al mundo, no tenemos alternativa, no podemos vivir de otro modo, solo podemos seguir haciendo de la música nuestra quimera y dejarnos llevar.

 

Salud y UMBRAL.